Son muchos los que se preguntan si realmente existe, y sobre todo cuánto hay de mito y cuánto de realidad.
De él se ha dicho casi de todo. Hasta que en unas obras recientes se obligó a los obreros a trabajar de espaldas a él. Sin embargo si uno trata de informarse lo que encuentra son muchas preguntas y casi ninguna respuesta.
De hecho la mayoría de españoles desconocen su existencia, a pesar de estar situado a muy poca distancia de donde transitan miles de personas todos los días: Moncloa.
Pero,
1.- ¿Cómo es el Bunker?
Bueno, está equipado con muros de hormigon armado de tres metros de grosor reforzados con acero y titanio. Tiene tres pisos y capacidad para 200 personas. Está dotado de puertas falsas, armería, quirófano, y cementerio. Cuenta con una reserva de vacunas contra virus letales como la viruela o el ántrax, y evidentemente resiste ataques nucleares. Hablamos de 7.500 metros cuadrados que se cierran herméticamente, y están diseñados a prueba de bombas, terremotos, etc. Sus ocupantes podrían aguantar semanas de largo asedio y, por supuesto, resiste ataques con armas químicas.
2.- ¿Cuál es su historia?
Felipe González a finales de los 80 detuvo las obras de un proyecto iniciado por el entonces partido politico UCD llamado Orión. Dicho proyecto tenía como objeto la construcción de un refugio entre los años 83 y 89 en la provincia de Toledo, y ordenó la edificación del gran búnker de Moncloa. En sólo dos años, a finales de 1991, el subterráneo estaba terminado.
Se utilizó en pocas ocasiones, aunque nunca ha dejado de estar operativo. Las reuniones más importantes que se celebraron en este centro neurálgico fueron con motivo de la guerra de los Balcanes, la tregua de ETA, el Efecto 2000 y los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono.
3.- Exactamente, ¿Dónde está? ¿Cómo es por dentro?
Evidentemente (por motivos de seguridad no hay fotos del interior), pero tenemos la descripción de quién logró estar dentro. El acceso se encuentra en uno de los edificios administrativos de La Moncloa. De allí parte un pasillo de seguridad dotado de multitud de detectores. Todos los operarios, médicos, guardias y telegrafistas que trabajan en el edificio -unos 40 jornaleros del subsuelo, conocidos como bunkeros- deben identificarse con una tarjeta personalizada. Una vez superados los controles, se pasa al túnel de entrada.
Nada más entrar, existe una pequeña sala con una ducha de descontaminación radiactiva. Allí se encuentran las dependencias de seguridad con despachos para los representantes de los tres ejércitos, que tienen ventanas iluminadas para simular la luz del día. En este nivel está ubicado el ordenador central militar, auténtico cerebro de la maquinaria bélica española, desde el que se controlan más de 120 cazas de combate para casos de extrema necesidad. También hay un estudio de televisión para emitir mensajes bajo tierra destinados a los ciudadanos que se encuentran ahí fuera. El bunker también cuenta la sala de mapas, y una habitación llena de monitores con imágenes de todas las emisoras del mundo. Un planta más abajo encontramos la cocina, una cafetería restaurante y las grandes cámaras frigoríficas que sirven para mantener la comida en perfecto estado. En las neveras pueden almacenarse hasta cadáveres. La renovación de estas existencias se realiza cada dos meses, aunque es un misterio el coste total de las provisiones, la empresa que se encarga de reponerlas y el destino final de los alimentos retirados.
El edificio, totalmente autónomo, posee dos grandes depósitos de gasoil de 40.000 litros cada uno para alimentar de energía el complejo en caso de apagón. Tambien tiene un parque de paneles solares que existen en la parte superior del búnker, depósitos de agua, depuradora, calderas, aire acondicionado, fosa séptica y dos pozos que toman agua a 200 metros de profundidad. En esta planta existe también una armería que esconde todo un arsenal de rifles y pistolas y, contigua a esta, el pequeño cementerio. El edificio está conectado al exterior por cables de fibra óptica y todas las salas disponen de hilo musical.
4.- ¿Qué pasará cuando se disparen los misiles?
Cuando Irán, Al Qaeda, o cualquier otro país enemigo dispare hacia nosotros, nuestro presidente mirará hacia él desde dentro del bunker. Mientras, en la calle, probablemente millones de personas gritarán ‘no a la guerra’. Pero sólo unos cuantos privilegiados de oro, unos cuantos vips, el vagón first class del Gobierno, se aprovecharían del búnker en caso de catástrofe o guerra nuclear. Un agujero en la tierra al que echaron miles de millones de las antiguas pesetas pagadas por el pueblo.
Fuente (entre otras): El Mundo 02/03/2003
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